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martes, 21 de agosto de 2012

El cable telegráfico del atlantico


1ª Parte
Debido a la longitud y el tiempo que está requiriendo este post, y dado que la estructura de la entrada lo permite, he decidido partir la entrada en dos partes. La segunda parte se publicará en breve.


“¿Y si no tiene éxito? Y si hace el intento y fracasa, si su cable se pierde en el mar, ¿que hará entonces?”
Lord Clarendon, Ministro de exteriores de Reino Unido
“Cargarlo a beneficios y pérdidas, y ponerme a trabajar para hacer otro.”
Respuesta inmediata de Cyrus W. Field


Hoy en día, cuando se habla de telecomunicación, automáticamente nos viene a la mente un dispositivo electrónico, un teléfono, una radio, un televisor o un ordenador. E inmediatamente pensamos en una formidable red global que comunica a todo el globo a la velocidad de la luz, permitiendo por ejemplo, que yo desde España, publique esta entrada, e inmediatamente sea enviada a un servidor en algún lugar (posiblemente en EEUU), y prácticamente de forma simultanea esté disponible para todos aquellos lectores que quieran acceder a ella desde cualquier lugar del mundo (como se puede apreciar en el mapa de abajo).
Que esto sea considerado normal, muestra hasta que punto las telecomunicaciones electrónicas han pasado a formar parte de nuestra vida. Hasta tal punto que nos resulta tremendamente complicado entender un mundo en el que la información no podía viajar a mayor velocidad que el trote de un caballo o un barco impulsado por el viento.

Pero así estaban las cosas, al menos hasta que a finales del siglo XVIII y principios del XIX, el increíble potencial que ofrecía la electricidad en las comunicaciones empezó a ser estudiado, había nacido la telegrafía. En los años 30 del siglo 19, Samuel Morse y Jospeh Henry en Estados Unidos y W.F Cooke y Charles Wheathstone en Gran Bretaña comenzaron a desarrollar comercialmente el telégrafo. En 1850, Gran Bretaña, la mayor parte de Europa y las zonas más pobladas de América estaban conectadas. Y en 1842 Morse había demostrado la viabilidad de un cable submarino. En 1851 entró en servicio el primer cable telegráfico entre Dover, Reino Unido, y Cap-Gris Nez en Francia. El progreso era lento, los pasos con frecuencia eran en falso. Pero a base de prueba y error los ingenieros aprendían: Pronto se unió Irlanda con Escocia. Inglaterra con Holanda. Corcega, Cerdeña,… Europa y África quedaron conectadas en 1854. El gobierno británico instaló un cable en el mar negro en 1855 para comunicarse con sus tropas en Crimea.
Pero un formidable obstáculo seguía pendiente entre la humanidad y la red global de comunicaciones. América y Eurasia aún seguían separadas por el Océano Atlántico.
Esta es la historia de como ese obstáculo fue superado:

Un americano visionario:


Cyrus W. Field (en la imagen) no tenía ningún conocimiento particular de electricidad, telegrafía o ingeniería. Pero no se le puede negar espíritu emprendedor. Nacido en 1819 en Nueva Inglaterra, era el menor de 7 hermanos. Con 15 años partió a Nueva York en busca de fortuna, para volver varios años después y unirse a varios hermanos en el negocio de la fabricación de papel. Las cosas no fueron bien, la empresa quebró y un joven Cyrus hubo de hacerse cargo de las deudas. Tras años de muy duro trabajo, Field se retiró con una fortuna de 250000 US$ de la época y dejando tras de sí una empresa saneada y sin deudas. Los médicos le habían recomendado descanso y así hizo durante los siguientes años, viajando con su familia por Europa y posteriormente en solitario por América del Sur.
Field no tenía intención de dedicarse a nuevos negocios cuando, reposando entre viajes, se puso en contacto con un ingeniero inglés que buscaba financiar su proyecto: N. F. Gisborne  pretendía que los transatlánticos que repostaban carbón en St. John, pudieran enviar mensajes a Nueva York por telegrafía ganando varios días. Para ello había que  construir una línea telegráfica a través de Terranova. Pero al ver el globo terráqueo, Field tuvo una inspiración: El cable de Terranova no era más que un primer paso. El siguiente era conectar St. John e Irlanda, y con ello Europa y América a través del Atlántico.
Cyrus buscaría consejo de dos eminentes personalidades: El pionero y mayor experto en telegrafía: Samuel Morse y uno de los más reconocidos expertos en la nueva ciencia de la Oceanografía: El teniente de la USN Matthew Fontaine Maury. La respuesta de ambos fue positiva: Los recientes estudios oceanográficos habían demostrado la conveniente existencia de una relativamente plana meseta submarina entre Irlanda y Terranova y Morse había demostrado en diversos experimentos que era posible transmitir y recibir mensajes telegráficos a distancias mayores de 3500Km.
Ante esta optimista respuesta, Field se puso manos a la obra y comenzó la carrera para conseguir la financiación necesaria. Consiguió 1,25 millones de dólares para poner a flote la empresa de Gisborne y concesiones locales para obtener el monopolio de la telegrafía entre Terranova y Labrador. El dinero se invirtió en completar el cable Terranova - Nueva York, donde la geografía y la meteorología complicaban el trabajo, y en nuevos estudios del fondo marino en el Atlántico Norte. Con estos éxitos, Field partió a buscar apoyos a ambos lados del Atlántico. Y lo consiguió, principalmente en Reino Unido (los inversores americanos se mostraron más difíciles), donde logró reunir capital para la fabricación y el tendido del cable (unas 350000 Libras) y la garantía por parte de los gobiernos británico y americano (gracias a un único voto de diferencia en el congreso de EEUU) de que consumirían un importe mínimo en servicios de telegrafía, con la condición de que los mensajes gubernamentales tendrían prioridad sobre las comunicaciones comerciales.

Comienza la empresa:

Con el dinero de los inversores y el apoyo gubernamental, se fundó la Atlantic Telegraph Company (ATC) y se buscó reclutar a los mejores expertos en el campo de la telegrafía… algo que no siempre se logró.
Entre los protagonistas de esta aventura destacan:
Charles Tilston Bright un jovencísimo y brillante ingeniero que con solo 19 años había instalado una red subterránea de telegrafía en Manchester, en una sola noche y sin cortar el tráfico. Y ya había realizado experimentos sobre la viabilidad del cable atlántico aun antes de que Cyrus se interesara en el proyecto.
El Dr. Edward Orange Whitehouse como técnico electricista. El Dr. Whitehouse era un cirujano metido a electricista aficionado, su entusiasmo contribuyó a movilizar el proyecto, pero sus ideas fijas e incapacidad de reconocer sus propias limitaciones se encontrarían entre sus mayores defectos.

Mención especial merece el científico irlandés William Thomson, más conocido hoy por su titulo (adquirido posteriormente) Baron Kelvin de Largs y por sus investigaciones en la termodinámica.
Educado en su casa por su padre, profesor de matemáticas en la universidad de Glasgow, con solo veintidós años Thomson llegó al puesto de profesor de filosofía natural en Glasgow, donde estableció el primer laboratorio de prácticas para los estudiantes de física.
Su relación con el telégrafo se inicia con su investigación de las corrientes transitorias que se producen en los instantes inmediatamente posteriores al cierre de un circuito y de la velocidad de las corrientes eléctricas a través de un conductor, que le llevaron a formular su “ley de los cuadrados”. Esta establece que la velocidad a la que pueden transmitirse mensajes por un cable es inversamente proporcional al cuadrado de su longitud. La única forma de acelerar la retransmisión es aumentar el grosor del núcleo conductor.



Por desgracia los descubrimientos de Thomson no fueron plenamente aceptados por los científicos de la época e incluso fueron rechazados de plano por algunos como el Dr. Whitehouse. El cable pues se diseño de forma defectuosa y la urgencia por instalarlo en verano de 1857 hizo que fuera demasiado tarde para hacer mucho más que algunos arreglos cuando Thomson se unió al proyecto.
Completado en el tiempo record de seis meses el cable consistía en un núcleo de seis hebras conductoras de cobre entrelazadas alrededor de una séptima, aisladas por tres capas de gutapercha. El núcleo, fabricado por la Gutta –Percha Company (en la imagen superior, el la fabrica de Gutta - Percha Co. durante la construcción del aislamiento), se rodeaba de un recubrimiento de cáñamo reforzado por cables de hierro, que fue producido por Glass Elliot & Co. y R. S. Newall & Co.  Tenía un espesor de 1,5cm y pesaba casi 1,5Kg por kilómetro, más de 2500 toneladas para todo el cable más de lo que podía transportar ningún barco de la época.

La primera expedición:



Para tender el cable, haría falta repartir la carga entre dos barcos y conectar las mitades de cable en algún punto del trayecto. La US Navy ofreció uno de los barcos más modernos de la flota: el USS Niagara, con un peso de más de 5500t, era la mayor fragata de vapor del mundo, capaz de alcanzar velocidades de diez nudos (unos 19Km/h). Por parte de la Royal Navy se cedió el uso del buque de línea HMS Agamennon (La imagen de arriba presenta ambos barcos antes de la partida, el USS Niagara a la dcha y HMS Agamennon a la izq.), el primer buque de batalla británico concebido para ser propulsado por un motor de vapor. Ambos buques fueron modificados para cargar en su interior 1250t de cable tenderlo en su viaje de cruce por el atlántico (las imagenes de abajo muestran el almacenamiento del cable a bordo del Agamennon y el mecanismo expendedor a bordo del Niagara). Aunque el Agamennon tuvo que cargar parte importante del cable en cubierta, ya que no contaba con suficiente espacio interior. La expedición sería escoltada por las fragatas HMS Cyclops y USS Susquehanna.

Después de cargar el cable, conectarlo a la red telegráfica irlandesa y de los actos protocolarios, la flota telegráfica partió el seis de Agosto de 1857 desde la bahía de Valentia, en el condado de Kerry en Irlanda, bajo la mirada de una multitud exultante. El Niagara tendería el cable en un principio y el Agamennon le acompañaría hasta que a mitad del trayecto llegase el momento de cambiar los roles. De esta forma ambos barcos podrían comunicarse entre ellos y mantener contacto permanente con tierra, pero si a mitad de trayecto la climatología impidiese hacer el empalme, la expedición sería un fracaso.
A bordo se encontraban los actores principales de esta empresa, entre ellos el Sr. Field, como representante de la empresa y el Sr. Brigth como ingeniero jefe del proyecto. El Dr. Whitehouse en calidad de jefe electricista debería de haber asistido, pero aludió razones de salud para no embarcar, y el Dr. Thomson accedió a remplazarle en la expedición, su renuncia a cobrar por ello desvela su voluntad de trabajo en pos del progreso.






La expedición transcurrió con normalidad los primeros días, en todo momento se mantuvo la comunicación con tierra (salvo una breve interrupción de unas horas que se produjo a la mañana del día nueve), demostrando que el proyecto era posible. Para compensar ante posibles irregularidades del fondo marino, el cable se tendía a mayor velocidad que la de avance de la flota, ello obligó a que el día diez fuera necesario frenar el tendido del cable, por desgracia, se aplicó una tensión excesiva y el cable se rompió y cayó al fondo. Se habían perdido 539Km de cable y no quedaba suficiente para volver a intentarlo. Hubo que cancelar la expedición y esperar hasta al verano siguiente para intentarlo de nuevo.

Pero nadie estuvo ocioso durante el año siguiente. Hasta el momento de su rotura, el cable había mantenido a la flota en comunicación con tierra. Field empezó de nuevo a buscar capital, para descubrir que EEUU estaba barrido por la recesión y que había perdido la mayor parte de su fortuna. Pero su confianza y optimismo en el futuro le permitió con mucho esfuerzo reunir el capital suficiente.



Mientras tanto el Dr. Thompson continuó sus investigaciones en el campo de la telegrafía. Descubrió que, con un detector lo suficientemente sensible, es posible detectar en el extremo de un cable las primeras variaciones de tensión al aplicar una tensión en el opuesto. A partir de ahí, desarrollo un nuevo dispositivo, el galvanómetro de espejo (imagen superior). En este instrumento, una bobina en un campo eléctrico se mueve según el signo de la corriente que pasa por ella, en vez de mover un indicador, como era habitual hasta ahora, Thomson decidió emplear una fuente de luz y un espejo para amplificar, hasta hacer visible, el movimiento de la bobina. De esta forma inventó un medidor sin peso.
El Dr. Whitehouse, por su parte, rechazó las conclusiones de Thomson y decidió resolver el problema aplicando fuerza bruta en el extremo emisor del cable. Su idea era que de esta forma, por muy burdo que fuera, cualquier aparato detector (como por ejemplo, la impresora automática patentada del Dr. Whitehouse) podría percibir la señal.

Siguiendo instrucciones de Brigth, el mecanismo expendedor fue rediseñado para evitar que se vuelva a aplicar demasiada tensión sobre el cable, del cual se fabricaron 1000Km adicionales para remplazar lo perdido (el mecanismo encontraría otra aplicación en las cadenas para presos, de forma que siempre aplicaban suficiente tensión sin llegar a dañar al sujeto). También insistió en ensayar el tendido del cable antes de comenzar la expedición nuevamente. Asimismo se decidió que ambos barcos partiría por su cuenta hacia un punto de encuentro y ahí realizarían el empalme del cable, pudiendo esperar a las mejores condiciones meteorológicas para ello, partiendo posteriormente cada barco en dirección opuesta para su tendido.

La segunda expedición:

Nuevamente serían el HMS Agamennon y el USS Niagara, los encargados de tender el cable. Los escoltas serían el HMS Gorgon y el HMS Valorous (este último en reemplazo del USS Susquehanna, que se encontraba en las indias orientales en cuarentena por una plaga de fiebre amarilla). Nuevamente el Dr. Whitehouse aludió razones de salud para no embarcar y nuevamente volvió Thomson a ocupar su puesto. Realizados todos los preparativos, la flota telegráfica estuvo lista para partir el 10 de Junio de 1858.



Pero el 12 de junio una enorme tormenta separó a los cuatro barcos unos de otros, y el viejo Agamennon, sufrió duramente. Nicholas Wood, corresponsal a bordo del London Times escribía: “Nuestro barco el Agamennon se balanceaba fuerte mente y parecía que en cualquier momento fuera a partirse. Las masivas vigas debajo de su cubierta superior chasqueaban y crujían con un sonido similar al de la artillería ligera, que casi superaba al monstruoso rugido que ejercía el viento al pasar entre los mástiles.”
El barco iba sobrecargado y el cable y el carbón se balanceaban amplificando los movimientos del buque y en más de una ocasión se barajó desalojar la carga y volver a casa. Pero el capitán se negó a terminar la expedición y gracias a su habilidad, logró que barco, tripulación y carga sobrevivieran sanos y salvos a la tormenta que duró toda la  semana. Pero las dificultades aun no habían terminado.

Todos los barcos llegaron al punto de encuentro, donde se pudo realizar el empalme y el 26 de junio ambos barcos partieron en direcciones opuestas. Pero a los 4,5Km el extremo del Niagara se rompe, y ambos barcos han de volver a realizar el empalme nuevamente. Esta vez, sin embargo, tras 128 Km, ambos barcos perdieron el contacto, la sorpresa fue mayúscula cuando al volver al punto de contacto, ninguno había roto el cable. Este se había roto en el fondo del mar sin causa aparente. Nuevamente se realizó un empalme, pero por desgracia a los 320Km se partió el extremo del Agamennon.

Con escasez de cable y provisiones, la segunda expedición fue abortada y la flota se dispersó para su retorno a Irlanda. Esta vez el pesar era máximo. Entre el comité de directores se sugería vender el cable restante y abandonar. Pero Field y Thomson lograron convencer al comité para un nuevo intento.

La tercera expedición:

Por tercera vez, la flota telegráfica partió de Valentia el 17 de Julio de ese mismo ese año y llegó sin incidentes al punto de encuentro donde el 29 de Julio se realizó el empalme. Durante su viaje hacia América, el Niagara no sufrió ningún incidente. Cosa que no se puede decir del Agamennon, pues escasas horas después de realizar el empalme, se perdió la comunicación con el Niagara. El Dr. Thomson había anunciado ya la rotura definitiva del cable, cuando hora y media después y sin motivo aparente, el contacto se restableció.
Por si fuera poco, durante el trayecto hacia Irlanda, la climatología volvió a mostrarse adversa, y en más de un momento se temió por la integridad del cable, que milagrosamente aguantaba una tensión que no debería de sufrir. Mientras tanto, vientos en contra obligaban a realizar el trayecto con el motor, con lo que las reservas de carbón amenazaron con acabarse.

Pero no fue el caso y finalmente, el cinco de Agosto, las costas de Terranova estaban a la vista. Alertados por un cañonazo del Valorus, los habitantes de Dingle  Bay, salieron entusiasmados a recibir al Agamennon, disputándose entre ellos el honor de traer el cable a tierra.
Poco después de atracar, llegaba la noticia de que el Niagara se preparaba para hacer lo mismo en las costas de Terranova. Los 3300Km de cable funcionaban adecuadamente. El tendido de cable había concluido con éxito.

Éxito y fracaso:

“Europa y América están unidas por telegrafía. Gloria a Dios en los Cielos, en la Tierra, paz y buena voluntad entre los hombres”
Estas eran las primeras palabras transmitidas por telegrafía entre ambos continentes. La noticia de que el telégrafo funcionaba, propició celebraciones a ambos lados del Atlántico. Aun se tardarían más de diez días hasta que el servicio estuviera abierto al público pero ello no aminoró las emociones y cuando el 16 de Agosto, un mensaje de S.M. la reina Victoria al presidente Buchanan (abajo el mensaje de su majestad al presidente Buchanan y  la respuesta del presidente a S.M.) inauguró el servicio, el hecho fue celebrado con fuegos artificiales en el  ayuntamiento de Nueva York.
Charles Bright fue nombrado caballero con solo 26 años, por su labor como ingeniero jefe en la empresa. Mientras que a Cyrus W. Field se le otorgaba, el 1 de septiembre de 1858, en Nueva York la recepción de un héroe.



Nunca sabremos que pensaba Cyrus en ese momento, si ya conocía la terrible verdad o simplemente se la imaginaba y deseaba con todas sus fuerzas que aun hubiera solución. Pero aquel uno de septiembre el cable había dejado de transmitir de forma definitiva.
Lo cierto es que ya desde su conclusión, las comunicaciones por el cable eran prácticamente ininteligibles. Durante los diez días en que el cable estuvo cerrado al público se luchaba contra ese hecho, Whitehouse propuso como solución remplazar el galvanómetro de Thomson por su impresora receptora y aplicar en el extremo emisor hasta 2000V de potencia (generada por las enormes bobinas de inducción que él había diseñado), lo que agravó el problema y contribuyó al fin del cable.
Durante el tiempo que estuvo en funcionamiento, este no fue ni mucho menos óptimo. La mayor parte de los mensajes consistían en peticiones para volver a transmitir más lentamente un mensaje mal recibido. Los mensajes comerciales, se acumulaban a ambos extremos, ya que con frecuencia se requerían de horas, si no días para la correcta emisión de estos.

Las acusaciones corrieron. Aquellos que con más intensidad celebraron el acontecimiento ahora denunciaban todo como un fraude. Un cable transatlántico era imposible y jamás funcionaría satisfactoriamente. Desde luego no tal y como se había realizado. Simplemente mediante la prueba y el error, sin un conocimiento detallado de las leyes de la naturaleza que gobiernan la electricidad y sin realizar ninguna labor de ingeniería previa, un proyecto de tal magnitud estaba destinado a fracasar.
Pero la ciencia y la tecnología avanzaban en todos los campos a un ritmo vertiginoso y al hacerlo, proporcionan a la humanidad nuevas herramientas para realizar sus proyectos.

El cable transatlántico aun no había muerto.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Ascendiendo en la escala de Kardaschev

Hola a todos, ¿que tal las cosas?

Yo aquí ando. Y en uno de los descansos después de comer me encontré con una cosa como esta, que pongo, pero antes una breve introducción:

La escala de Kardashev fue una idea del astrónomo ruso Nikolai Kardashev para medir el desarrollo tecnológico de una hipotética civilización en función de su consumo de energía.

La escala consta de tres niveles siendo una civilización tipo 1 aquella que consume toda la energía disponible en un planeta (del orden de unos 1017 W), una civilización tipo 2 consume toda la energía producida por una estrella (1026 W) y una civilización tipo 3 consume toda la energía producida por una galaxia (1037 W).

¿Y esto a que viene?, pues resulta que, según la Agencia Internacional de la Energía, la humanidad consume unos 4*1013 W, convirtiéndonos en una civilización tipo 0,7. Desde 1700, según la agencia de la energía de EEUU, el crecimiento anual del consumo en ese país ronda el 2,9%, cifra muy similar a la del crecimiento del consumo en todo el mundo durante la última década (en torno al 2%).

Pues bien, Tom Murphy, Doctor en física en Caltech, ha hecho los números y proyectado hacia el futuro. Y los números asustan (coged una calculadora y hacerlos vosotros si no lo creeis):

http://physics.ucsd.edu/do-the-math/2011/07/galactic-scale-energy/

Si se mantiene el crecimiento que llevamos hasta ahora, la humanidad alcanzará el estatus de tipo 1 en apenas 500 años. Antes de 1500 años seremos una civilización tipo 2 y antes de que pasen 3000 años la humanidad consumirá toda la energía producida por la galaxia ascendiendo a un tipo 3. Por supuesto, si en la tierra producimos tanta energía como el Sol, la termodinámica dicta que la superficie terrestre, al ser menor que la del Sol, tendría que tener una temperatura mayor. ¡Y nos quejamos del calentamiento global!

Esto por supuesto tiene implicaciones importantes, que el Dr. Murphy menciona en otra entrada, si bien tengo dudas sobre si su análisis económico es correcto.

Yo siempre había considerado que aquellos que hablan de límites al crecimiento económico eran nada más que agoreros Maltusianos, que olvidan la capacidad inventiva humana.

Pero las leyes de la física son inflexibles y el crecimiento económico está muy ligado al consumo de energía. A no ser que encontremos una economía completamente independiente del consumo energético (¿quién dice que no se puede mantener una economía solo con servicios?), nuestra sociedad, basada en el crecimiento económico constante (sin crecimiento económico exponencial, las finanzas dejan de tener sentido, por ejemplo) tendrá que cambiar profundamente ¿o no? .

Sigo pensando que alcanzar estos dos “niveles” no necesariamente tiene que ser catastrófico, ni tiene por qué ser un límite insuperable, siempre y cuando tengamos la tecnología para hacerlos frente, pero desde luego el tiempo que tenemos es realmente escaso, dado el nivel tecnológico requerido.

Sea cual sea el caso, este artículo definitivamente me dió que pensar acerca de que quizás somos demasiado optimistas al despreciar los límites.

Espero que os haya parecido interesante.

Hasta luego

H

viernes, 27 de noviembre de 2009

Propuestas para el mercado laboral español

Hola a todos de nuevo:

Hace un tiempo escribí una pequeña entrada con un link a un comentario en la sección de negocios del País del Domingo 18 de Octubre (Ver http://spaceenpruebas.blogspot.com/2009/10/hoy-soy-yo-el-que-copia-y-pega.html).

En el articulo, Guillermo de la Dehesa, presidente del Centre for Economic Policy Research (CEPR), comentaba los problemas que ocasionaba un mercado laboral demasiado rígido como el español. Finalizaba indicando qué más adelante comentaría sobre varias propuestas que intentan solucionar esta situación.
Este ultimo articulo apareció este domingo 22 de Noviembre en la sección de negocios del País.

El articulo original es este:
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Problemas/mercado/laboral/espanol/elpepueconeg/20091018elpneglse_5/Tes

Y el segundo articulo en el que analiza dos propuestas:
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/propuestas/reforma/laboral/elpepueconeg/20091122elpneglse_4/Tes

Las propuestas (en mi opinión, ambas bastante razonables) son dos en concreto: La conocida como la de los 100 economistas y la propuesta por el centro de estudios económicos del BBVA. Ambas buscan facilitar el empleo mediante la flexibilización laboral, descentralización de la negociación colectiva dando prioridad a los convenios de empresa frente los provinciales o sectoriales y reducir las cotizaciones sociales con las que contribuye la empresa, aumentando el peso de las aportaciones individuales del trabajador y su capacidad de decidir sobre estas.

Hasta luego

Qwert

domingo, 18 de octubre de 2009

Solo un link de interes

Comentario complementario a la conversación del Viernes

Hola a todos, que tal?

Yo estaba leyendo la sección de negocios de "El Pais" del domingo y me encontré con un breve comentario de Guillermo de la Dehesa: Presidente del "Think Tank" Europeo Centre for Economic Policy Research.
El comentario trata, en mi opinión de forma bastante acertada, sobre los problemas derivados de las rigideces del mercado laboral español y me parecio una buena contribución a la conversación del otro dia.

Problemas del mercado laboral español

No es que tenga mucho más que contar. Nos vemos mañana.

Hasta luego

Qwert

lunes, 21 de septiembre de 2009

Noticias de la crisis

Hola, como va todo?

Ya que pedíais entradas de opinión aparte de las de General, he decidido escribir la mía.

En concreto quiero referirme a una serie de noticias económicas que en mi opinión son preocupantes, todas ellas tienen un punto en común: Son el resultado de una tendencia de los gobiernos a aumentar su control sobre la economía.

-http://www.economist.com/opinion/displaystory.cfm?story_id=14450332
http://www.economist.com/world/unitedstates/displaystory.cfm?story_id=14460069
El pasado domingo día 14, Barack Hussein Obama, presidente de EEUU, firmo un decreto que aumentaba en un 35% los impuestos de importación sobre los neumáticos de automóviles y camiones ligeros.
Lo primero y más importante es que esto constituye un atropello contra la libertad. El presidente ha puesto el interés de unos pocos sindicalistas por encima de los ciudadanos estadounidenses y trabajadores chinos que se verán afectados por la medida. Por si fuera poco la medida tendrá poco efecto en el empleo local, la producción de estos neumáticos en EEUU es reducida y los neumáticos chinos serán reemplazados por los producidos en otros países como Brasil o India.
La medida además hecha por tierra los compromisos adquiridos ante el G-20 de no recurrir al proteccionismo, enfada a China y aumenta el riesgo de una “guerra comercial”, lo que dañaría severamente la economía global de forma similar a como ya ocurrió durante los años 30.

-http://www.elpais.com/articulo/economia/Salvad/trabajador/aleman/elpepieco/20090920elpepieco_4/Tes
El gobierno alemán ha presentado un comportamiento rastrero durante la venta de Opel por parte de General Motors (GM). Entre las varias ofertas disponibles no es casualidad que solo ofreciera subsidios (en concreto un préstamo de bajo interés) a aquella oferta que prometió no recortar empleo en Alemania. Con Opel (al igual que otras grandes empresas del motor) padeciendo un exceso de capacidad productiva, el recorte ocurrirá en las plantas repartidas por el resto de Europa. La planta de Figuerelas, en España, sufrirá un severo recorte que pone en peligro su futuro, a pesar de ser una de las más eficientes en el continente. Aunque el gobierno español no tiene nada de que quejarse, ya que se comportó de forma similar cuando Opel buscaba donde producir su nuevo modelo de Meriva.
Al igual que en caso de arriba, vemos como los gobiernos intentan favorecer a intereses particulares. No es evitar la destrucción de empleo lo que los gobiernos deberían de buscar (y menos si es cambiar unos empleos por otros), sino una economía lo bastante flexible y libre como para crear nuevos puestos de trabajo que compensen los que se destruyen.

-http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/bolsillo/toca/elpepueconeg/20090920elpneglse_2/Tes
En la próxima reunión del G-20, los representantes Europeos pretenden conseguir la implantación de límites a los sueldos y bonos de los ejecutivos bancarios. Esto es grave, ya que los salarios han de ser fijados por los dueños de la empresa y por tanto del dinero: sus accionistas. El mercado determina los precios y la forma de los bonos que surgen por la necesidad de encontrar a los mejores gestores disponibles. Cierto que una mala estructura de bonos ha contribuido a la aparición de la crisis, pero la solución consiste en mejorar la capacidad de los accionistas de fijar y controlar los salarios que y de recuperarlos si los ejecutivos toman decisiones equivocadas.
Limitar estos sueldos dañará la posibilidad de muchas empresas de encontrar gestores competentes en tiempos de crisis. Además los gobiernos suelen ser lentos a la hora de adaptarse a una situación constantemente cambiante y nada dice que legislen en pro del bien común.

-http://www.economist.com/opinion/displaystory.cfm?story_id=14455661
Peor aun es la idea que circula por algunos sectores de imponer un impuesto a los flujos internacionales del capital. Esto sería problematico y huele a proteccionismo. Aparte de imponer un severo coste a la economía , no supondría ninguna mejora. La crisis a surgido debido a una burbuja en el sector inmoviliario. Encarecer el coste de mover el capital no habría evitado la crisis, sino que por el contrario evitaría la dispersión del riesgo y la adaptación a la nueva situación. Por no decir que incentivaría la busqueda de formas de satlarse las normas.

Nos están intentando vender que esta crisis es exclusivamente culpa del sector privado y en especial del financiero. La solución obvia a esto es por supuesto que aumentar el control estatal sobre la economía. Pero no reflexionan sobre la culpabilidad de los reguladores y supervisores que no actuaron cuando debieron y mantuvieron excesivamente bajos los tipos de interés, ni de los ciudadanos corrientes que se endeudaron por encima de sus posibilidades, ni mucho menos de los gobiernos que alentaron dichos comportamientos.
No es más sino mejor regulación y no más control sino más transparencia y sentido común lo que le hace falta a la economía y al mundo.

Esta es al menos mi humilde opinión.

Hasta luego

Qwert