Árbol, que te quitas tu manto de oro;
cual regalo se lo das a tu “tropa”:
el suelo, un banco y éste tipo idiota;
dos no sienten y uno se siente sólo.
No sé si estoy viendo alucinaciones,
pero por alguien me siento observado;
mas a nadie veo, por ningún lado.
De locura se empapan mis ideales.
Frío que congela hasta al más valiente.
Copos que caen con armoniosa danza,
y con ellos una nota doblada.
“Te quiero” en ella ha escrito el remitente.
La curiosidad me invade por dentro.
Un perfume femenino me embriaga.
A mi alrededor sigo sin ver nada
Perdí la cordura… he de irme, lo siento.
Árbol, tu mejor vestido te pones;
campos que florecen con gran pasión.
En el banco escrito hay un corazón.
Sabía que ésto pasaría al volver.
Si estoy soñando no quiero despertar;
mas no aguanto y mis ojos tengo que abrir.
Un ramo de lindas flores junto a mí.
Pregúntome… si esto acaso es de verdad.
Calor, que abrasas hasta al más osado.
Rayos que caen con estricta justicia.
Frente a mí, la mujer de mi delicia.
La realidad la victoria ha logrado.
Viva llama que la pasión enciende.
Me atrapan hilos finos de cariño.
El amor me cautiva con su hechizo.
Tú y yo, nosotros dos, juntos por siempre.