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miércoles, 18 de marzo de 2009

¿Dónde piensa el pensador?






Tras reflexionar sobre qué no se ha escrito en este blog hasta ahora, buscando alguna entrada original se me ha ocurrido hablaros de un museo que me encantó cuando fui a París. Desconozco hasta dónde alcanza vuestro gusto por la escultura (no es que el mío sea muy grande), pero el Museo de Rodin tiene un encanto especial independientemente de lo que puedan gustarle a uno las esculturas o los museos.

Se trata de una casita rodeada de unos jardines muy bonitos, y las esculturas se encuentran desperdigadas por los mismos así como dentro de la casa. Se pueden dar paseos muy agradables y fue una de las cosas que más me sorprendió cuando fui a París.

Conocía algo de Auguste Rodin desde el curso anterior : para clase de francés buscando alguna ilustración culta y pintoresca para satisfacer a nuestra peculiar profesora, mis amigas y yo utilizamos “El Beso”. Es una escultura preciosa que según el ángulo desde el que se mira parece diferente.

La escultura más famosa de Rodin, de la que seguro habéis oído hablar (es muy común también que hagan referencia a ella en muchos sitios, así como le hagan burla o la utilicen para criticar algo : recuerdo en particular un corto de Disney de Pluto…) es “Le Penseur”, en la que la postura del hombre representado refleja de una forma bastante asombrosa la reflexión. En el museo se encuentra en un lugar especialmente bonito, en un “claro” del jardín, digamos (jeje).

Sobre Rodin (1840-1917): se trata de un escultor francés, contemporáneo a la corriente impresionista al que se le llama “el primer moderno” por cómo revolucionó la escultura.


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Hasta aquí había llegado el jueves cuando al día siguiente, en clase, llegó a mis manos por uno de esos caprichos que se llaman coincidencias y que no dejan de sorprenderme, una página del 20 minutos o del ADN, qué sé yo, (los defensores de cada uno de ellos, que me disculpen por confundirlos…) en que se hablaba precisamente de Rodin y de que habían traído a Madrid algunas de sus obras, entre ellas “le Penseur”. Así que allí nos acercamos el viernes por la tarde. Están por el paseo del prado haciendo honor a lo que Rodin siempre quería ( sus esculturas debían ser expuestas al aire libre ya que con ese fin fueron concebidas). Es cierto que de lo que quería hablaros era sobre todo de ese museo particular y sus jardines, y que “le Penseur” pierde impacto en un entorno que no sea ese. Aun así, os recomiendo que os paséis por ahí. Además, se encuentra frente al jardín colgante y el edificio de la Caixa Forum, de arquitectura curiosa, en los que nunca me había fijado, y me sorprendieron gratamente.