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miércoles, 30 de julio de 2008

Teddy loves, Teddy hates, Teddy dies

Hola amargáuticos. No sé si a lo largo de aquellos días de vacaciones sierriles se os ocurrió pensar en el porqué de que todos los ositos de peluche esponjosos y cariñosos y más o menos guays, o simplemente todos los ositos de peluche se llamen tradicionalmente Teddy. Yo ya lo sabía, y aunque no me extrañaría que vosotros también la supiéseis, quiero apuntar esta breve historia con mucho orgullo y satisfacción.




Corría el joven año 1902, y el centro del universo, en los Estados Juntitos, el presidente Theodore Roosevelt se vio invitado a una cacería que tuvo lugar allí donde se juntan Luis y Ana, en Louisiana (aprovecho para decir estas tonterías a 425 km de vosotros jajaja). De todos es sabido lo bien que se trata a los personajes excelentísimos de la "política" de los países (pescarle todo lo que pida al señor Paco, sin comentarios)... Se acercaba el final de la cacería y nuestro presidente se veía sin una sola medalla animal en el bolsillo; por lo que los anfitriones de dicha fiesta decidieron tenderle una proeza hospitalaria y pusieron a su alcance a un oso muy muy joven, prácticamente cachorro. Cuando Roosevelt se aprestaba a disparar, las pocas primaveras que había vivido el oso le hicieron sentir una inmensa piedad, por lo que se negó a dispararle y prefirió dejarle escapar.



A ojos de cualquier persona razonable, es lo más normal, de hecho era anormal que fuesen a cazar...Pero bueno, eran otros tiempos. La cuestión es que la anécdota se propagó tan rápidamente que de inmediato todos los periódicos y diarios del país se apresuraron a convertir la noticia en una completa caricatura en la que se podía presenciar la misma escena, pero sustituyendo al cachorro por un oso de peluche, totalmente inofensivo, y con una pinta de bueno que casi alcanza la de Mario.



Al ver la caricatura, al dueño de una tienda de dulces le surgió la idea de diseñar un osito de juguete al que bautizó como Teddy, apodo que se le daba al presidente Theodore Roosevelt; proyecto que le aportó tanto éxito y fama que abandonó rápidamente su confitería por una fábrica de juguetes.




Éso es todo, espero que os haya gustado la historia o al menos se os quede la pequeña curiosidad del caso...



Y como no podía faltar, la imagen estrella: